Cuando hablamos de mejorar en el segmento de natación y obtener el máximo rendimiento en el mismo mediante nuestros entrenamientos, en realidad estamos hablando de “ser más eficientes en el agua”. Según el Diccionario de la Real Academia Española, eficiencia (del latín efficientĭa) es ‘la relación entre la energía útil y la energía invertida’. Al mismo tiempo, no debemos confundirlo con eficacia, que se define como ‘la capacidad de lograr el efecto que se desea o se espera’.
A continuación os dejamos algunos consejos, todos ellos destinados a conseguir una mayor eficiencia en nuestro nado, es decir, aprovechar al máximo la energía que aplicamos en el agua, y no hacer un mal uso de la misma que nos lleve a la fatiga y a no alcanzar la velocidad de nado que deseamos.
Consejos para la eficiencia en natación
Posición corporal
Deberíamos trabajar siempre sobre una posición lo más hidrodinámica posible, es decir, plana y paralela a la superficie del agua. Un error muy común es nadar con la cabeza demasiado levantada. Eso hace que desciendan tronco y piernas y por tanto ofrezcamos una mayor resistencia al avance lo que nos hará ser poco eficientes. Para evitarlo, deberíamos comenzar con nadar con la cabeza más hundida moviéndola lo único e indispensable para respirar, llevando la mirada más en diagonal que frontal. Ello haría que automáticamente la cadera subiera y también las piernas, ofreciendo menos resistencia al avance.
El rollido
El rollido, es el nombre que se le da a la rotación o giro de las caderas que se realiza en el estilo crol y espalda. Nos permite deslizar utilizando una menor superficie de nuestro cuerpo y nos ayuda a alargar la brazada y eso se traduce en una mejora de la velocidad y en una correcta posición hidrodinámica.
El giro sobre nuestro eje longitudinal es clave para conseguir una mayor eficiencia. Por lo general nadamos demasiado planos, es decir, no se aprovecha el movimiento rotatorio del cuerpo para llegar más lejos con la brazada y aplicar más fuerza en sus fases subacuáticas. No nos ayudamos del cuerpo como es debido y tratamos de traccionar únicamente con los brazos, malgastando las energías abusando de estos grupos musculares y por tanto restando eficiencia. Sería conveniente hacer mucho trabajo de punto muerto, insistiendo esa rotación para permitir desplazarse hacia delante de forma más rectilínea, ayudándose de todo el cuerpo para ejercer fuerza de modo que se pueda llegar más lejos con la mano que desliza hacia delante y acabar con mejor con la mayo que acelera atrás.
Los apoyos
No realizar los apoyos correctos supone una limitación en el trabajo sobre nuestra eficiencia importante. Por ello, es clave trabajar sobre la percepción y la sensibilización de la mano en los distintos apoyos y trayectorias subacuáticas de la misma. Si la mano no apoya bien, desciende y permite que el codo caiga, lo que rompe la posición correcta del brazo en su intención de coger agua y desplazarlo hacia atrás y en definitiva hace que nuestra brazada sea poco eficiente. Es importante por tanto saber donde nos apoyamos y cómo para conseguir un nado eficiente, siempre tratando de buscar agua “muerta” o “sólida”.
Simetría en el nado
Es frecuente ver como una mano entra demasiado cruzada o demasiado abierta con respecto a la otra, o incluso un miembro ejerce una mayor fuerza sobre el agua que el otro. Habría que trabajar sobre ello para igualar dichas acciones musculares, potenciar de este modo la parte débil, repartiendo y dividiendo de forma equitativa las energías, evitando que unas se sobrecarguen, se saturen o alcancen la fatiga antes que las otras.
Control y fluidez
El medio acuático tiene un “sensor” que capta inmediatamente todo aquello que represente tensión, rigidez, agarrotamiento, brusquedad, etc. Para ser más eficientes, es imprescindible que nuestros movimientos en el agua sean fluidos, armónicos, limpios y controlados. No debemos pelearnos contra el agua, sino ser parte de ella. Comprenderlo para poder apoyarse sobre ella para deslizarse hacia delante. Salvo en pruebas cortas y explosivas donde la técnica pasa a un segundo plano, debemos ahorrar todas las energías posibles en el avance, coordinando todos nuestros grupos musculares para ello de forma acompasada y sincronizada armónicamente.
Con un buen asesoramiento podéis conseguir de vuestro nado un ejercicio más eficiente, y en definitiva, un mayor rendimiento.
En nuestro blog encontraréis un gran número de vídeos que os ayudarán a trabajar todo lo que hemos mencionado anteriormente.
Podéis acceder a los vídeos pulsando aqui.